Todo viaje comienza con un sueño, o un proyecto, y muchos proyectos comienza
con una foto. Hace unos años vi una foto de la pared NE de Ben Nevis, en Escocia, y me quede duro. Parecía una pared inmensa, surcada por numerosos espolones y aristas afiladas que descendían desde el plateu de la cumbre hasta el fondo de la quebrada, líneas perfectas, corredores inmaculados, y muros de roca vertical tapizados de hielo. En realidad la esta cara de la montaña no era gigante, pero sigue siendo una pequeña “gran” pared, protagonista del comienzo de la escalada hielo, de aquellos pioneros que con enormes piolets iban trazando sus recorridos a base de escalones en el hielo.
Ben Nevis siempre significo alpinismo de vanguardia, los escoceses se encargaron de mantener una ética intachable, abriendo rutas de gran compromiso en la pared, mixtos duros y cascadas verticales. Siempre dejando el mínimo rastro posible, tanto que en las mas de 700 rutas de la montaña no existe un solo seguro de expansión.
En fin, empecé a saborear el proyecto cuando surgió la posibilidad de viajar a España, y en febrero cuando ya estaba en Murcia saque los billetes para viajar de Glasgow, 15 días, y de allí vería como haría. Estamos en el siglo XXI, ya no
resulta tan difícil moverse por estas tierras y la oferta de transporte siempre es variada, así que no me preocupaba.
El lunes 6 de Abril estaba ya en Fort William, con mis dos mochilas pequeñas y un petate enorme de alegría. Este un pequeño pueblo situado en las Highlands en la ribera del Loch Linnhe, que en realidad no es un lago sino un brazo que penetra las montañas desde el mar. El pueblo esta preparado netamente para el turismo, y si sos escalador hay algunas tiendas que tienen bastante material e información para dar, sobretodo lo mejor son los partes meteorológicos muy precisos y útiles.
Para llegar a la pared me tomaba los primeros días un autobús hasta Glen Nevis que esta a unos 30 m.s.n.m. y de ahí caminaba por lo que a veces no era mas que una autopista de gente, y a la hora mas o menos dejaba la ruta normal de la cara noroeste y me desviaba a la pared nordeste. Siempre en hora y media, dos, estaba en el refugio CIC del Scottish Mountaineering Club. Esto suponía unos 700 metros de desnivel, la primer parte por un sendero de piedra que sigue por la normal a penas mas allá del desvío.
El primer día el clima era bastante austero, nubes bajas alrededor de los 600 metros, así que me decidí a hace un corredor mas bajo, el Douglas Gasp West Gully, este tiene unos 180 metros de grado I/II (escocés) cien porciento disfrutables, el ambiente es muy bueno y al llegar a la arista el descenso se realiza por el corredor Este, también un grado I. Ese día me familiarice con el clima de Escocia, con el viento, la lluvia y los pequeños copos de nieve que me golpeaban la cara sin parar. No se porque pero me gustaba eso, me ponía a pensar en los que abrieron esa ruta, quizás a principios del siglo XX, en el equipamiento que tenían, en el coraje y la tenacidad de aquellos.
Dos días después estaba otra vez, con mi pequeña mochila al pie de pared, esta vez quería alguna ruta que me llevara a la cumbre, el clima era un poco mejor, pero aun así el plateu estaba cubierto. Elegí el North Gully, en el sector Creag Coire na Ciste, lo mas duro de la vía la aproximación, ya que discurre por una pendientes cargadas de nieve con poca inclinación, el grado de avalancha estaba en cuatro y mis sentidos mas que estimulados por ello. Una vez a pie de vía todo fue sucediendo, la entrada
de la vía una pequeña cascada, media podrida, de unos 10 metros y después un nevé de no mas de 60°. Sin darme cuenta estaba ya en la cornisa final, había dejado atrás los 120 metros del corredor y salí por una variante de grado III abierta en el ´64 que encara la parte mas parada de la cornisa.
En el plateau la visibilidad era regular, pero me pare un segundo y puede ver una caravana de personas, como toros obstinados con conseguir la cumbre mas alta del Reino Unido. Ya sabia donde estaba. Me dirigí a la cumbre y luego baje al ritmo del son cubano, escuchando un poco de Buena Vista, y ansiando un café con leche, de esos con sabor a nuez que alguien se había dejado en la casa donde paraba.
El día siguiente también escale en Creag Coire na Ciste, pero esta vez escale el South Gully, un grado III de 125 metros que corta esta muralla justo por el centro. La aproximación ya la conocía, progrese rápidamente y temprano por la tarde estaba de nuevo en Fort William caminando con mis pantalones embarrados por la costanera.
Ese día había visto un corredor hermoso, el Comb Gully, una línea perfecta que baja pegado al contrafuerte que lleva el mismo nombre, parecía bastante parado, pero sabia que podía hacerlo sin problemas. Así fue que la mañana siguiente estaba ahí parado, a pie de vía, miraba hacia arriba y era perfecto.
Comenzaba por unas pendientes de hielo y nieve de unos 60° y se iba empinando hasta alcanzar un tapón que bloqueaba el primer tercio de la vía. Aquí el corredor era estrecho y constantemente me bañaba de nieve en polvo desde arriba. Pase la primera cascada sin dificultad, lo que me motivo bastante, eran unos 8 metros de hielo a 80°. Mas arriba se veía mas parado y continuo, y supuse que allí seria el crux. Me pare al pie este muro que suponía unos 10 o 15 metros de escalada bastante vertical, tome un poco de aire y empecé a subirlo, encadenando una sucesión ordenada de golpes. Mi concentración era especial, me podía ver escalando esa parte desde fuera, disfrutándola metro a metro. Comprobaba el golpe de cada piolet, de cada crampón, pero el hielo era bastante bueno, en partes demasiado duro, pero iba bien.
Cuando pase esta parte de la vía me entro una sensación de alegría impresionante, tenia ganas de llorar, pero aun me quedaba salir, así que controle mis emociones y poco a poco fui avanzando hasta la cornisa, que pase sin problemas. Una vez en el plateau sentado sobre la nieve no lo podía creer. Había sido mas difícil de lo que pensaba, pero a escalada fue especial, The Comb 125m, IV, 4+ (quizás un WI 3+/4).
Comencé a bajar esta vez escuchando algunos riff de Zeppelin, y sin saber que era mi ultimo día en Ben Nevis, ya que una vez abajo decidí que eso era todo, necesitaba descansar al menos un día después del trajín de tres días encadenados, cada día eran 1300 metros de desnivel, cada día era salir del nivel del mar e ir a lo mas alto de Escocia. El perder un día suponía que ya me tendría que ir de Fort William, y así fue, el domingo por la mañana estaba sentado en el tren atravesando las Highlands y disfrutando de un hermoso paisaje con destino a Edimburgo, para comenzar allí mi viaje por Inglaterra e Irlanda. 
Al salir del pueblo veía ahí a Ben, clavado entre las montañas, casi sin nieve. Las temperaturas de Abril lo habían desnudado, solo en la parte alta las condiciones eran buenas. Pensaba en lo difícil que hubiera sido realizar este viaje desde Argentina, y si algún día volvería a verlo cara a cara.
Ojala el destino nos encuentre otra vez, a los pies de su esbelta cara norte, tomando unos mates con algún compañero de cordada de mi tierra. Ojala me permita otra vez jugar con su hielo, su roca y disfrutar con paciencia de la esencia de Escocia.